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Visitando el Parque Nacional Palo Verde

August 17, 2016

 

 

”El humano no ha tejido la red que es la vida, solo es un hilo más de la trama. Lo que hace con la trama se lo está haciendo a sí mismo” Gran Jefe Seattle

 

A finales del año pasado, cuando seguramente todos nos proponemos metas y objetivos para el año venidero, me propuse conocer el Parque Nacional Palo Verde. Ahora, a más de la mitad del 2016 me encuentro sumamente agradecido por haber tenido la oportunidad de visitar este hermoso sitio por tercera vez y poder compartir algunas de mis vivencias.

 

A mediados de febrero, durante una gira de observación de aves con varios amigos y compañeros, realicé mi primera visita a esta área silvestre protegida (ASP) ubicada en el cantón de Bagaces, Guanacaste. Palo Verde se encuentra entre los ríos Tempisque y Bebedero, en lo que se conoce como la cuenca baja del Tempisque, con poco más de 19800 hectáreas protegidas. Dentro de sus tierras alberga remanentes de bosque tropical seco, bosques de transición y humedales sumamente diversos.

 

Algo cautivante de este parque nacional es que todas las veces que he podido visitarlo lo he encontrado totalmente diferente, y esto se debe principalmente a las lluvias. El bosque tropical seco se caracteriza por ubicarse en zonas que no reciben lluvias por varios meses del año, por lo que muchos de sus árboles y arbustos pierden sus hojas, muchos cuerpos de agua se secan en casi su totalidad y la fauna asociada recurre a adaptarse a estas condiciones tan difíciles. Durante esta gira en febrero recuerdo observar especies árboles típicos del bosque seco con hermosísimas y coloridas floraciones masivas como los famosos Roble de Sabana (Tabebuia rosea), Cortez Amarillo (Handroanthus ochraceus) y Carao (Cassia grandis), que estimulan el paisaje predominantemente grisáceo y cafezusco.

 

Desde antes de llegar a la entrada del Parque, una serie de aves muy características se empezaban a hacer presentes en los matorrales espinosos, zacatales y demás campos abiertos. Una de mis favoritas es definitivamente el elegante Tijerillo (Tyrannusforficatus), un ave migratoria de invierno norteamericana muy abundante en el Noroeste costarricense durante los meses de Octubre a Abril. Observar su estilizado vuelo, sumado al ondeo sus alargadas plumas timoneras en forma de tijeras, refresca el cansado viaje de casi 5 horas desde San José. Compartiendo estos mismos hábitats, gran cantidad de Tordos Sargentos (Agelaius phoeniceus) se agrupan entre las cercas vivas. Algo que me llamó la atención fue que cuando pasábamos en la buseta, estos volaban todos juntos de manera articulada similar a algunos peces de arrecife y prontamente volvían a su percha.

 

 

Al llegar a la Laguna Palo Verde mi emoción no me dejó quedarme un minuto más en la microbús, agarré mis cosas y me dispuse a observar uno de los fenómenos ornitológicos más impresionantes que he visto en mi vida. ¡Miles de aves acuáticas residentes y migratorias reunidas en el humedal! Durante el mes de febrero los niveles de agua de la laguna han bajado considerablemente haciendo que muchos animales acuáticos como peces y crustáceos queden en descubierto a manera de un buffet para muchísimas aves como Soldaditos (Himantopus mexicanus), Espátulas Rosadas (Platalea ajaja), Cigüeñones (Mycteria americana), Piches(Dendrocygna spp.), Alcaravanes (Burhinus bistriatus), Patos Moscovitas (Cairina moschata), Patos Canadienses (Anas discors), Anhingas (Anhinga anhinga), Garzas Azuladas (Ardea herodias), Ibis Moritos (Plegadis falcinellus) y muchos otros nombres que completarían una enorme lista de aves. Incluso, algunas rapaces como Águilas Pescadoras (Pandion haliaetus) y un Halcón Peregrino (Falco peregrinus) se vieron rodeando la laguna en busca de alimento.

 

Durante el mes de abril que volví a visitar este mismo sitio la sequía era total. Según uno de los guardaparques el día que llegamos fue el día más caliente que él haya vivido en Palo Verde, el agua era sumamente escasa, los árboles desprovistos de hojas, los caminos polvoriento y el suelo del humedal estaba totalmente seco y desquebrajado… Una que otra ave se acercaba al par de espejos de agua que aún se mantenían en la laguna. Una de ellas era el Jabirú, un ave impresionantemente grande con hasta 1,5m de altura y sumamente amenazada producto de la deforestación y cacería. Recuerdo haber avistado un nido en un alto árbol de Gallinazo (Albizia niopoides) con dos juveniles, esta especie de árbol así como la Ceiba (Ceiba pentandra) son de suma importancia para su anidación ya que logran albergar los enormes nidos en forma de plataformas de hasta 2 m de diámetro.

 

La sequía era intensa, algunos psitácidos e ictéridos migratorios aprovechaban las flores de los robles de sabana y era muy común observar los Pavones (Crax rubra), Monos Carablanca (Cebus imitator), Pizotes (Nasua narica) y Guatusas (Dasyprocta punctata)visitando los árboles de Jocote (Spondias purpurea) y Mango (Mangifera indica) cercanos a las habitaciones, así como algunas fuentes de agua en recipientes y charcas colocadas por los guarda parques. Los enormes árboles de mango a pesar de ser nativos del Sur de Asia, representan un sustento importante para la fauna del Parque Nacional durante estas durísimas épocas.

 

A finales de Julio tuve mi más reciente visita, las lluvias se hicieron presentes en abundancia y la laguna se encontraba totalmente llena de agua, permitiendo que cientos de especies de plantas acuáticas y semi-acuáticas colonicen el humedal. Algunas de ellas son el Lirio de Agua (Eichhornia spp), Flor de loto (Nymphaea spp), Boro dormilón (Neptunia spp), y Lechuga de agua (Pistia stratiotes), las cuales proporcionan un hábitat importantísimo para invertebrados, peces, anfibios y aves como Jacanas(Jacana spinosa) y Gallinetas Moradas (Porphyrio martinica), estas últimas ya se veían andando con sus crías sobre la vegetación flotante. A las orillas del humedal, un Elanio Caracolero (Rostrhamus sociabilis) se perchó muy cerca de donde yo me encontraba caminando, este impresionante rapaz se alimenta casi exclusivamente de caracoles grandes que agarra con sus patas y luego extrae el molusco con su pico ganchudo altamente especializado, sin destruir la concha.

 

Los árboles estaban cubiertos de hojas en su totalidad, proporcionando al bosque una variadísima gama de tonalidades verdes que contrastaban con las grandes rocas calizas de color blancuzco abundantes en los senderos del Parque. Los árboles como Panamá(Sterculia apetala), Madroño (Calycophyllum candidissimum), Ron-Ron (Astronium graveolens), Tempisque (Sideroxylon capiri) y por su puesto los Guayacanes Reales(Guaiacum sanctum) se veían sanos y frondosos. Varias de estas especies de árboles cuentan con sus poblaciones muy mermadas y la labor de las ASP es importantísima, sin embargo su aislamiento geográfico es una gran problemática en términos de conservación.

 

 

Mis visitas a Palo Verde aparte de preciosos recuerdos, me deja con una sensación de alarma frente a la situación ecológica actual respecto al bosque seco y humedales de Costa Rica. Nuestro país a pesar de destacar por sus labores en temas de conservación a nivel Latinoamericano, sigue presentando serios problemas socio-ambientales como la cacería, deforestación, comercio de flora y fauna silvestre, altos niveles de contaminación y sedimentación del las fuentes de agua, entre otras. En el caso de los humedales, durante siglos el ser humano los ha considerado lugares que deben ser ”aprovechados” para dar paso a extensos terrenos agrícolas, vertederos, industria y viviendas, provocando la destrucción de gran parte de ellos. La destrucción del hábitat se posiciona como la mayor amenaza actual, entonces ¿Qué podemos hacer nosotros como individuos, familias, comunidades, empresas, gobiernos, para combatir estas problemáticas?

 

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